Maldita cabeza

Llevo varios días con la cabeza un poco bastante ida, como si a veces me subiera en un barco y otras como si mi cabeza fuera por un sitio y el resto de mi cuerpo por otro. Desde que tuve el accidente de coche mis cervicales terminaron de joderse. Fue tan tonto, paré en un paso de cebra para que una vieja a 0’006 m/min cruzara, y en eso noté un golpe que me descuajaringó entera, sólo recuerdo quedarme agarrotada al volante. Una niñata con la L y un móvil de esos JSS Plus** que nunca sabes de dónde sacan el dinero para comprárselo, pues escribiendo un whatsapp a yo que sé quién no vio mi coche y frenó contra él. Bajé del coche mareada pero, como ignorante que soy, no se me ocurrió ir a urgencias, simplemente me fui a cenar que ya llegaba tarde y se me pasó. Pero a las 3 semanas apareció…empecé a marearme como nunca en la vida y a vomitar, mi cuello estaba rígido como una piedra, y así me pasé varios días yendo a urgencias y pinchándome, me hicieron radiografías donde se veía la lesión, pero como había pasado más de 72h del accidente, el seguro se rio en mi cara literalmente, así que durante varios meses me comí yo el gasto del fisio, ya me avisó que estas lesiones dejan secuelas, y que razón tenía, todavía sigo después de dos años.

Y pensando en el maldito accidente me he puesto a recordar aquel asqueroso año 2016, en su momento lo viví como una yincana de pruebas, superándolas una a una, simplemente superarlas sin pensar mucho.

Sin embargo, ahora lo recuerdo y no entiendo cómo lo conseguí. El aborto, mis 4 meses sola en Catalunya por trabajo, el accidente de coche, las fiestas de mi pueblo con todas mis amigas embarazadas o con los carritos de sus bebes…

Creo que lo conseguí superar porque no lo pensé mucho, simplemente actuaba y ya, me movía por inercia.

Por el contrario, este año no me encuentro igual, cuando se supone que es uno de mis mejores años, tengo vacante para todo el curso, económicamente estamos bien, con mi chico estoy mejor que nunca, hemos empezado en una clínica privada a la que la gente va en peregrinación como si fuera Lourdes… pero yo estoy muy baja de ánimos y los mareos no ayudan, no quiero ver a nadie, no quiero hablar con nadie, quiero estar sola.

No sé si estos mareos y el dolor de cabeza son por mis cervicales, por la dichosa ola de calor que está sufriendo toda España, por el chute (hasta las cejas) de estradiol que me han metido esta vez (2 parches de evopad 75 + 2 pastillas blancas de Progyluton), claro en mi última analítica he superado con creces los 200 pg/ml que me piden para pasar al siguiente nivel (resultado 544 pg/ml), o simplemente por todo, pero me encantaría estar en una isla desierta.

Lo mejor de todo es que siempre elijo los peores momentos para no querer ver a nadie (desastre), son fiestas en mi pueblo y mi marido es un gran fan de todo lo que sean las tradiciones del pueblo. Él no entiende el porqué de mis pocas ganas de ver a todo el pueblo en fiestas, comida familiares, cenas de amigos, etc, etc… mi mente y su mente van por cauces diferentes. Así que agarro mi cabeza, me pongo mi vestido, mi sonrisa postiza y a saludar a casi todo el pueblo, algunas con sus barrigas, otras con sus carritos y otras detrás de sus hijos con las que nunca consigues mantener una conversación completa porque con cada frase salen corriendo…

Sobreviviré.

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